Si es verdad que el hábito no hace al monje, también es verdad que el color negro le sienta de maravilla a Daniel Mordzinski. Y bien lo sabe el famoso fotógrafo de los escritores, que se pasa su vida intentando sacar la belleza, la expresividad y ese no sé que artístico que cada uno de sus retratados lleva dentro (aunque a veces estas cosas se encuentren muy, pero que muy ocultas).

Los afortunados que han podido hospedarse en su preciosa casa de París lo saben bien: a Mordzinski le gustan los colores, la luz y las texturas, pero no dentro de su guardarropa. Si, apartando las cajas de negativos que, con los tiempos que corren, siempre es mejor guardar en casa, consigues abrir su armario, esto es lo que te podrías encontrar:

10 americanas negras

10 camisas negras

10 pull de cuello cisne negros

20 camisetas negras (la más estilosa de las cuales recita “Lavapiés, posiblemente el mejor barrio del mundo”)

10 pares de pantalones negros

5 pares de zapatos negros

2 pares de zapatillas de tenis negras

3 cinturones negros

3 corbatas negras

un par de gorras negras

y todas las demás prendas que la reportera no ha tenido la ocasión de verificar personalmente…

Vamos, el uniforme ideal para quien ha hecho de la discreción un arte: Daniel se tiene que mover furtivo como un gato para que nadie se entere de que le está robando el alma, y efectivamente nadie se ha dado cuenta todavía. El color negro es, en este caso, más que un aliado, un estilo de vida y un himno al camuflaje artístico.

Si quieres saber si es verdad que Mordzinski siempre viste de negro o me lo he inventado, ¡ven al LEA!: el jueves 20 a las 18.30 el gran fotógrafo de los escritores estará, con Nina Anghelidis y Víctor Andresco, en el estreno oficial de su exposición De tinta y luz: una mirada al mundo de las letras hispanoamericanas, casi un centenar de fotos en color y, cómo no, en blanco y negro 😉

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